Valores culturales

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En la nueva concepción, que gana terreno día a día en cuanto a los objetivos generales que debe alcanzar cualquier espacio natural protegido, la sostenibilidad se considera hoy un objetivo básico a tener en cuenta en cualquier planificación a desarrollar frente a la vieja idea que primó durante una gran parte del siglo XX de convertir estas áreas en auténticos santuarios naturales.

Es por ello que la aproximación a la realidad socioeconómica del territorio, su análisis y evolución esperada en el tiempo, aunadas al conocimiento de los valores naturales y patrimoniales del territorio, deben marcar las tendencias en la planificación del espacio y la posterior ejecución de los proyectos, contemplados no aisladamente sino globalmente, bajo la premisa de que cualquier acción de conservación y defensa de la naturaleza en estas áreas debe complementarse con la puesta en marcha de acciones para la mejora de la calidad de vida de sus moradores, ayudando a la fijación de la población, la búsqueda de nuevas alternativas, la conservación de los núcleos rurales históricos, la defensa y conservación del patrimonio histórico-artístico y genético, la preservación del paisaje y de la biodiversidad resultante de la acción del hombre sobre estos ecosistemas, o la elevación del grado de autoestima y la concienciación de la población local por la defensa de su patrimonio natural y cultural, entre muchos otros.

El Patrimonio Cultural es exponente, testimonio y depositario de la memoria colectiva de cada pueblo. Su función social sobrepasa ampliamente el interés científico para convertirse en un punto de reflexión sobre nuestro comportamiento en el pasado, en cuanto constituye el legado o soporte material de unas actitudes de las diversas comunidades históricas que poblaron un territorio, que nosotros heredamos: nuestra forma de pensar, nuestros conocimientos actuales, nuestras relaciones con el medio que nos rodea son el resultado de la combinación de los comportamientos de las diversas etapas que nos precedieron.

En Galicia, a través de la Ley 8/1985, del 30 de octubre, se expone que el Patrimonio Cultural, resultado de la evolución cultural específica de Galicia, necesita ser protegido y conservado al amparo de la Lei de Patrimonio Cultural de Galicia.
El territorio que se pretende declarar como Reserva de la Biosfera, es un espacio de ocupación humana antigua, hoy seña de identidad de un pasado cultural y natural en vías de extinción.

En la Reserva de la biosfera, se puede considerar la riqueza de un extenso patrimonio cultural, fiel reflejo de nuestros antepasados, en numerosas construcciones que aún hoy perduran, y en muchas otras que han ido desapareciendo a lo largo de la historia, quedándonos su legado inmaterial.